domingo, 6 de septiembre de 2009

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Mi ropa aun guarda el olor del día en el que me diste ese beso infinito y nos quedamos perdidos en él, ese día en el que pusiste fin a tus límites y a los míos para romper las fronteras entre mi ropa y mi piel día en que los amigos dejaron de ser en que las razones no importaron y quisieron desaparecer, en el que entramos en un juego que como siempre yo volví a perder día en el que después de unas copas el tiempo se detuvo y tuvimos una excusa para dejarnos llevar, día que en este día en la soledad, no tengo ganas de recordar.

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