Un segundo del fulgor de tus esferas marrones
Tu sonrisa incomparable, acompañada del todo que es tu rostro
Y en resumen tú por completo, mi sol moreno
Poblador de mi mente y de mi alma
La razón de que en mis sueños siempre sea primavera
El comienzo y fin de cada parte de la estrofa que pretendo escribir
El dueño del sentimiento que se apoderó hasta de mi sangre
Que me recorre entera y está en el aire.
Es eso que se traduce en lagos completos rebalsando de felicidad
En el aroma dulce capaz de hacerme suspirar de la nada
En aquella melodía
Llena de cursilerías
Que no puedo
No debo
Y no quiero
Dejar de escuchar
En esta realidad que se disfraza de una mera ilusión
Y que me atrapa fuerte aunque sepa que escapar no es la intención.
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